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Al fin la subasta

Pues sí, la venta de AHMSA ya no es un rumor; es una sentencia. Se espera que para noviembre, esta colosal ruina sea puesta en subasta. Una fecha más en el calendario del vía crucis obrero, que para algunos ya se siente eterno.

El pasado jueves, en una audiencia que se sintió como un mero trámite, se delineó el destino de miles de familias. Se habla de plazos, de términos, y de un supuesto pago para principios de 2026. Pero, ¿qué es un calendario para quien lleva casi tres años esperando? Para los trabajadores, estas fechas son solo una bofetada más. Los que creyeron que cobrarían por el Contrato Colectivo de Trabajo se dan de bruces con la realidad: su pago será por el Artículo 123 de la Constitución, es decir, bajo la ley de quiebras. En otras palabras, se les pagará lo que la ley permite, no lo que se ganaron con su esfuerzo.


La Transparencia Forzada

El síndico Víctor Manuel Aguilera intentó, con el sigilo que caracteriza a estos procesos, mantener todo bajo siete llaves. Pero la Juez Ruth Huerta, con un gesto de mínima decencia, le puso un alto. Ahora, la propia AHMSA está obligada a publicar en sus redes sociales, y en un lenguaje que cualquiera entienda, cada detalle de esta liquidación. Porque el destino de miles no debería ser un secreto. Es un derecho saber qué pasará con el salario que les arrebataron.

A continuación, los puntos clave de esta subasta, traducidos del lenguaje legal al crudo español:

  • 1.126 millones de dólares es lo que vale su sacrificio, el 85% del total de la compañía. Una cifra que no borra la angustia.
  • Se vetó a los ex directivos y miembros del consejo. Un gesto pírrico para quienes ya saquearon la empresa y ahora no podrán participar en el remate.
  • Los trabajadores que ya habían sido despedidos antes de la quiebra serán, supuestamente, los primeros en la fila para cobrar.
  • El pago se destinará a 9,855 ex empleados de AHMSA y a 4,138 de MINOSA. Números que representan vidas paralizadas, familias en apuros.
  • Después de los trabajadores, los llamados “acreedores privilegiados” como AFIRME, CARGILL y MADISA, se repartirán las sobras.
  • Curiosamente, estas firmas, que también son acreedoras, pueden participar en la subasta. Una regla que huele a negocio redondo para unos pocos.
  • Todo se publicará en las redes oficiales de AHMSA, un gesto de “transparencia” que la empresa no tuvo durante años de crisis.
  • Las publicaciones deben ser comprensibles. Nada de tecnicismos para que el trabajador, al fin y al cabo, entienda por qué le están pagando lo que le pagan.
  • Los sindicatos Minero Nacional y el Democrático, así como el grupo de autodefensa obrera y el senador Luis Fernando Salazar, deben ser notificados. Las partes que de verdad importan, al fin, serán consideradas.
  • La empresa y sus acreedores tienen diez días para estar de acuerdo con la subasta. Como si su opinión cambiara algo el resultado final.
  • Quien compre la empresa deberá, por ley, recontratar a los obreros “aún aptos”. Un término frío que implica un filtro que nadie conoce y que deja en la incertidumbre a quienes creían que su experiencia valdría algo.
  • La subasta será por el total de AHMSA y MINOSA, no por partes. Una manera de asegurar que la venta se concrete de una vez.

Así, la agonía obrera se extiende por tres años completos. La pesadilla comenzó en diciembre de 2022, cuando la maquinaria se detuvo por completo. Para los trabajadores, la esperanza ha sido un lujo que no pueden permitirse. Solo les queda la amarga realidad de un proceso que, más que justicia, parece una liquidación en cámara lenta de sus vidas y su futuro.

Ojalá que esta vez sí se cumpla con todo lo establecido, y que esta agonía termine de una vez por todas. Que la justicia, aunque tardía, llegue finalmente para esos miles de obreros que han visto su esfuerzo de toda una vida desvanecerse. Y que también sirva de cierre a la interminable lista de decesos de aquellos que partieron sin ver la justicia laboral, sin ser recompensados por su incansable trabajo en las siderúrgicas o en las minas. Que su sacrificio, al menos, no haya sido en vano.

¿Crees que esta venta traerá una verdadera solución para las familias de los trabajadores, o es solo el final de un ciclo doloroso?

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