Mónica Abigail Romero confirma el hurto de donativos; a pesar del golpe, asegura que la prioridad sigue siendo el tratamiento de su hija en Estados Unidos.
La lucha de la pequeña Margarita ha sido, desde el primer día, una carrera de resistencia. Tras sobrevivir a un accidente que le dejó quemaduras en más del 50% de su cuerpo, hoy se encuentra en una etapa crucial de su tratamiento en el extranjero. Sin embargo, a la batalla médica se suma ahora una amarga realidad: su cuenta de apoyo fue hackeada.
Con una resignación que solo conocen quienes han enfrentado las pruebas más duras, su madre, Mónica Abigail Romero, confirmó que delincuentes sin escrúpulos vaciaron la cuenta destinada a los gastos médicos, robando 1,800 pesos de apoyo ciudadano. Es un golpe bajo que duele, no solo por el dinero, sino por la falta de humanidad de quienes lucran con la tragedia ajena.
“Duele que pasen estas cosas, pero no podemos detenernos a lamentarnos. Mi hija sigue luchando y yo tengo que seguir con ella. El dinero se recupera, su salud es lo único que no puede esperar”, expresó Mónica con una fortaleza que conmueve.
Un nuevo camino para ayudar con seguridad
A pesar de este revés, la esperanza no se apaga. Mónica Abigail ha decidido ser clara y directa para evitar que más personas sean víctimas de estos delincuentes, pidiendo a la sociedad que la ayuden a blindar la solidaridad:
- Alerta sobre la cuenta vulnerada: Se pide de la manera más atenta no realizar más transferencias ni depósitos a la cuenta bancaria que se había difundido anteriormente.
- Vínculo directo: Para quienes deseen seguir aportando un granito de arena, el proceso será ahora estrictamente personal. La madre solicita ponerse en contacto directo con ella a través del número telefónico que ha sido publicado en distintos medios.
- La meta sigue intacta: El tratamiento en Estados Unidos continúa y la recuperación de Margarita es la luz que guía a la familia por encima de cualquier acto criminal.
Aceptar que existen personas capaces de dañar una causa tan noble es difícil, pero la familia de Margarita elige enfocarse en lo positivo: la pequeña sigue viva y mejorando. El llamado hoy es a la precaución, para que la ayuda llegue intacta a quien realmente la necesita.








