Dicen que en política no hay sorpresas, sino sorprendidos. Pero lo que vivimos esta semana en la Cámara de Diputados con el freno a la reforma electoral de Claudia Sheinbaum se sintió como un balde de agua fría para un oficialismo que se creía intocable. La narrativa de “carro completo” y voluntad absoluta se estrelló contra una pared que no construyó la oposición, sino sus propios “hermanos de lucha”.
Ver al PT y al PVEM pintando su raya no es una cuestión de principios democráticos ni de una repentina epifanía sobre la paridad de género. Seamos realistas: es un ajuste de cuentas. Los aliados históricos le recordaron a la Presidenta que su lealtad tiene un precio y que, sin ellos, la mayoría calificada es un espejismo. Morena descubrió, de la peor manera, que su bloque no es monolítico y que el “Plan B” no es una estrategia, es una confesión de derrota legislativa.
Coahuila: El “Tigre” y sus Cuentos de Hadas
Mientras en la capital se lamen las heridas, acá en Coahuila el guion nacional parece repetirse como una tragicomedia local. Escuchamos a Ricardo Mejía Berdeja, el mentado “Tigre”, insistir con una unidad PT-Morena que solo existe en sus boletines de prensa.
La realidad es mucho más terca que el discurso. Ahí tienen a Roberto Piña, el exalcalde de Frontera, que no tardó en salir a las redes para poner los puntos sobre las íes. Piña dejó claro que eso de apoyar a “tal o cual candidato” (con nombre y apellido: Javier Castillo) es un cuento chino. Si en lo nacional el cristal se rompió, en Coahuila está hecho añicos. La supuesta alianza es, hoy por hoy, un campo de batalla de egos y resentimientos.
Obreros: Entre la Libertad y la Desilusión
En la plaza principal de Monclova, los ex obreros liderados por Julián Torres han dado una lección de pragmatismo que ya quisieran los diputados federales. Al ver que entre sus filas hay de chile, dulce y manteca en cuanto a preferencias políticas, decidieron lo más sano: puerta cerrada a los candidatos.
Es una cachetada con guante blanco a la clase política. Pero ojo, que también pecan de optimistas. Eso de pedir 50 mil pesos de ayuda al Gobierno Federal suena a grito en el desierto. Por más que el discurso oficial se llene la boca con el “primero los obreros”, la realidad presupuestal dice otra cosa. Parece que no se han dado cuenta —o no quieren ver— que en el centro el interés por el sector obrero de la Región Centro es, por decir lo menos, inexistente.
El “Gachupín” y su Club de Tobi
Para cerrar el cuadro de la semana, no puedo dejar pasar las andanzas del “Gachupín” en Frontera. Me cuentan que ayer se encerró en cónclave con la “crema y nata” del priismo de antaño: Esteban Martínez, Lencho Siller y Rogelio Ramos.
Si la estrategia es ganar sumando solo a exalcaldes, alguien debería avisarle que las elecciones las gana la gente de a pie, esa que hoy se siente desplazada. Reunirse con personajes como Lencho Siller, que tiene más negativos que una película vieja, o con Rogelio Ramos, a quien ya no le queda espacio para un parche más en su traje de “chapulín”, parece más un ejercicio de nostalgia que una estrategia de triunfo.
La militancia real está molesta. Mientras el “Gachupín” se toma el café con las figuras “clave”, los que sudan la camiseta ven cómo se reciclan nombres que en Frontera ya están más que quemados.





