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ENTRE TRANZAS, HUMO Y PROMESAS DE GAS

Dicen que el que mal empieza, mal acaba, pero lo de Credinor no fue un simple “acabose”, fue un nocaut técnico directo a la mandíbula. La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) finalmente se puso los lentes de ver la realidad y le aplicó el freno de mano a la joyita de Enrique Osuna. En los boletines oficiales le llaman “incumplimientos normativos” e “irregularidades”, pero aquí, donde las cosas se dicen por su nombre, el pueblo le llama tranzas.

El dictamen del 11 de marzo no dejó lugar a dudas: la unión de crédito era financieramente inviable. ¡Vaya sorpresa! Resulta que jugar a la banca sin seguir las reglas tiene consecuencias. Ahora, Credinor entra en ese limbo llamado “disolución y liquidación”. O lo que es lo mismo: a ver quién se queda con las migajas mientras los socios y clientes se muerden las uñas.

Lo más curioso —por no decir sospechoso— es que, antes del manotazo de la autoridad, Credinor andaba muy brava reclamando 800 millones de pesos a pequeñas constructoras que quedaron herederas de las deudas de AHMSA. Con la revocación de la licencia, a más de un constructor le ha vuelto el alma al cuerpo. ¿Será que ya la libraron o solo cambió el verdugo? Lo cierto es que, por ahora, el cobrador oficial tiene prohibido hasta asomarse por la ventana.

El Gas Shale: ¿Solución o Cortina de Humo?

Mientras unos caen, otros se dedican a vender espejitos. Ahora resulta que el Gas Shale es la panacea, el maná del cielo que vendrá a rescatar a Coahuila de su depresión económica. Suena precioso en el discurso, pero huele más a cortina de gas para tapar el bache en el que estamos hundidos.

Ya lo dijo el empresario Enrique Zabaleta con la claridad que les falta a los políticos: “no se puede tapar el sol con un dedo”. Las ventas de autos están en caída libre y los nubarrones para el segundo trimestre son más negros que el carbón de la Región Carbonífera. La realidad es que la gente no tiene ni para los abonos: de cada 10 créditos, 6 rebotan por estar en el Buró, y de los tres valientes que logran sacar coche, a uno le terminan embargando el vehículo.

¿De qué nos sirve que nos prometan que somos el Texas mexicano si hoy no hay empleos reales? Las palabras se las lleva el viento, y ese viento, por ahora, no trae olor a gas, sino a pura desesperación.

El Cuento de Nunca Acabar con AHMSA

Para rematar el cuadro de horror, mañana se vence el plazo de 20 días que le dieron al síndico Víctor Manuel Aguilera para soltar la nueva fecha de la subasta de AHMSA.

Los obreros, con la paciencia más desgastada que sus botas de trabajo, esperan una señal. Pero ya nos la sabemos: el síndico pide prórroga, el juez —que parece su cómplice de café— se la concede, y luego salen con el cuento de los “inversionistas extranjeros” que tienen la cartera abierta pero que nunca aparecen a la hora de las pujas. En la primera subasta hubo puro silencio; mañana veremos si sale humo blanco o si nos recetan otra dosis de “espérenme tantito”.

En fin, otro día en el paraíso de la incertidumbre. Donde las instituciones truenan, el gas no sale y el acero sigue oxidándose bajo el sol de la burocracia.

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