La medida busca reducir los costos de transporte y frenar el aumento de precios en productos básicos
La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó un acuerdo con el sector gasolinero para establecer un tope máximo de 27 pesos por litro de diésel en todo el país. Esta decisión tiene como objetivo principal reducir los gastos de operación en el transporte de carga y evitar que la inflación afecte el bolsillo de las familias mexicanas.
El ajuste en el costo del combustible no será inmediato en todas las estaciones, sino que se aplicará de forma gradual durante la primera semana de mayo. En este pacto participaron la Secretaría de Hacienda, Pemex y la organización Onexpo, buscando que el beneficio llegue a las rutas logísticas que mueven los productos esenciales por todo el territorio nacional.
Para lograr que el precio bajara, los empresarios gasolineros aceptaron reducir sus márgenes de ganancia en cada litro vendido. Asimismo, las instituciones bancarias y las empresas emisoras de vales de combustible se sumaron al plan bajando las comisiones que cobran por cada transacción, lo que permitió que la cifra final de 27 pesos fuera viable.
La administración federal señaló que este movimiento es fundamental para estabilizar los costos de distribución de mercancías. Al bajar el precio del diésel, se espera que los fletes no suban y, por consecuencia, los productos de la canasta básica mantengan sus precios actuales, beneficiando directamente a los consumidores que enfrentan la presión económica en sus compras diarias.
Este acuerdo nacional representa una colaboración técnica entre el gobierno y el sector privado para manejar la economía interna sin recurrir únicamente a subsidios directos. Con la participación de la Sedena y la Secretaría de Energía, se vigilará que las estaciones de servicio cumplan con el precio pactado y que las reducciones bancarias se apliquen correctamente.










