“Y vendrán cosas peores”, reza esa famosa frase que medio mundo le adjudica a la Biblia. Mire, yo no sé si esté en las Sagradas Escrituras o si Diosito ya de plano nos la mandó a decir en exclusiva, pero lo que sí es un hecho es que para los miles de trabajadores de AHMSA, el Apocalipsis ya es el pan de cada día. Por si les faltaba una rayita al tigre de la indignación, un bonito video circuló en redes sociales para recordarles que, en el juego de la vida, unos lloran y otros facturan.
En el metraje se aprecia al mismísimo “Papá Loncho” —Alonso Ancira, para los cuates y los acreedores— muy bien acompañado por una jovencita que, según las malas lenguas (porque ya ve que aquí casi no nos gusta el chisme), es originaria de Monclova. Sepa la bola quién sea la susodicha, pero qué tierno detalle de Ancira: manteniendo el consumo local. El punto es que, mientras en la región miles de familias siguen sumidas en la miseria económica por la gracia de su gestión, el tierno “Papá Loncho” ahogaba sus penas paseando y comiendo hamburguesas en San Antonio, Texas. Qué dura es la vida del exilio dorado, ¿verdad? Una verdadera víctima del sistema, devorando calorías mientras los obreros devoran coraje.
El cuento de nunca acabar (y el Síndico imputado)
Y les decía que vendrán cosas peores porque, ¡sorpresa!, el tema de AHMSA está más entrampado que nunca. Todo ese tierno discurso del síndico prometiendo que la empresa se va a vender “como una sola unidad productiva” y demás bla, bla, bla, se está desmoronando más rápido que castillo de naipes en pleno ventarrón.
Y no lo digo yo, dejen en paz mi pesimismo; lo dicen los tribunales. Resulta que el síndico anda inmerso en varios procesos legales, y no precisamente como el héroe de la película ni como parte afectada. ¡No, hombre, qué va! Anda como imputado, o al menos señalado por linduras que ya irán saliendo a flote. Así que sigan sentados esperando el “final feliz” y el resurgimiento de la empresa, porque a este cuento de hadas le faltan muchos monstruos por vencer.
¿Y la justicia? Bien, gracias, haciendo campaña…
El circo de Mery Ayup
El que se dignó a pasear su presencia por Monclova fue Miguel Felipe Mery Ayup. Pero no se emocionen, no vino a arreglar el desmadre legal de la región; vino a lo que mejor sabe hacer: campaña para él y para los suyos. A estas alturas, Mery Ayup ya se cree sus propios embustes. Juraba muy orondo que los jueces le van a arrastrar cientos de votos al partido oficial el próximo domingo.
El pequeño detalle: Se le olvida mencionar que la mayoría de esos jueces le mandaron padrones “inflados” con credenciales de elector de ciudadanos que, por azares del destino, terminaron metidos en algún problemita penal, civil o familiar. ¡Qué elegancia la de Francia! Votos inventados a costa de la desgracia ajena. Ante semejante desgarriate, dicen en los pasillos que ya le están buscando una “salida digna” (léase: patada de desalojo) del Poder Judicial. ¿El premio de consolación? Mandarlo como suplente a una alcaldía allá por los rumbos de la Laguna. De Magistrado a suplente de pueblo… todo un ascenso meteórico.
TAN, TAN
Oigan, y después de un mes de campañas electorales —que estuvieron más desangeladas y aburridas que un partido de ajedrez por radio—, hoy por fin se acaba el martirio del proselitismo. Ya solo queda esperar al domingo para ver quién se queda con la corona.
Aquí lo único verdaderamente importante es que usted, querido ciudadano, cumpla con su obligación civil y salga a votar. Vote por el candidato, la candidata o el meme que usted quiera, pero salga. Porque si se queda en su casa rascándose la panza el domingo, quedará terminantemente prohibido que se ande quejando los próximos tres años. Sobre aviso no hay engaño.








