Con un Estadio Azteca vibrante, la Selección Mexicana rompe la maldición de los partidos inaugurales al vencer 2-0 a Sudáfrica, iniciando el sueño mundialista con el pie derecho y el respaldo absoluto de una afición que no dejó de alentar durante los 90 minutos de juego.
La escuadra nacional saltó al terreno con una determinación que hace mucho tiempo no se veía. Apenas al minuto 8, Julián Quiñones desató la locura en las tribunas al encontrar un espacio en el área rival. Su definición, técnica y precisa, puso el primer gol del torneo en el marcador.
El trámite del encuentro se complicó tras la pausa, cuando la tensión comenzó a apoderarse del campo. Sudáfrica intentó reaccionar, pero la disciplina defensiva mexicana fue inquebrantable. A pesar de las tarjetas rojas y las interrupciones, el equipo se mantuvo compacto, buscando siempre ampliar la ventaja frente a su gente.



Raúl Jiménez, el hombre de la experiencia, apareció al minuto 66 para sentenciar la victoria con un cabezazo letal tras un tiro de esquina. Ese segundo tanto calmó los nervios del estadio y permitió que México controlara los últimos minutos, asegurando así tres puntos vitales en esta fase de grupos.
A pesar de la expulsión de César Montes en la recta final, el conjunto tricolor demostró una solidez colectiva envidiable. Este 2-0 frente a un rival físico y rápido es una declaración de intenciones: México llega al Mundial con la convicción necesaria para pelear contra cualquier potencia en este torneo.
Fotos: Reuters / Cuarto oscuro






