Julián Torres Ávalos señala que el consorcio representa el único camino legal para evitar la liquidación total de la siderúrgica
El proceso tras la quiebra de Altos Hornos de México ha entrado en una fase decisiva para la estabilidad de Monclova. La directiva del grupo de autodefensa de ex obreros confirmó que la atención está puesta en el consorcio Cargill-AFIRME, cuyo proyecto busca asumir el control operativo del complejo industrial.
“La única alternativa para nosotros, para ellos, pues es los acreedores garantizados que Cargill-AFIRME. Esa es ya la última esperanza que nos queda”, sostuvo Julián Torres Ávalos, presidente de la mesa directiva del grupo de autodefensa. El dirigente confía en que la transacción avance de manera seria.
Los grupos de inversionistas que no realizaron el depósito correspondiente durante la subasta del pasado 25 han quedado descalificados. Ante esta situación, únicamente los acreedores con garantías conservan la capacidad legal para adquirir la compañía y reestructurar los pasivos pendientes.
Llegar a la etapa de remate de bienes implicaría un impacto devastador para el patrimonio regional y las familias de los obreros. Por ello, la representación sindical apoya que este grupo financiero asuma la firma en el plazo concedido de 90 días para evitar mayores pérdidas.
Los ex empleados mantendrán su postura de supervisión activa mientras transcurre la ventana de tiempo otorgada por las autoridades judiciales. La meta compartida es lograr la reactivación productiva y asegurar que los derechos de la fuerza laboral sean respetados cabalmente.










