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La subasta que no llega

Por fin, después de lo que parece una eternidad de hornos fríos y promesas más oxidadas que la estructura de la Planta 1, el síndico Víctor Manuel Aguilera Gómez ha salido a decirnos que ya casi, que ya mero… que en unos 60 o 90 días (si los astros se alinean y la jueza no se queda dormida) podríamos ver el humo blanco en Monclova.

Es enternecedor el optimismo del síndico al plantear este “horizonte”. Habla de una “Unidad Económica”, ese concepto tan sexy que básicamente dice: “O se llevan AHMSA con todo y minas, o se llevan un montón de chatarra inservible”. Vaya descubrimiento. Separar el hierro del horno es como vender un coche sin motor y esperar que el comprador llegue lejos; una genialidad que solo al realismo mágico de nuestro sistema judicial se le pudo ocurrir cuestionar durante meses.


El Rebajón de Temporada: ¡Todo al 85%!

Lo más divertido de la nueva estrategia es la “flexibilidad financiera”. El valor de referencia bajó a 1,127 millones de dólares. Sí, leyó usted bien: estamos en el “Hot Sale” de la siderurgia.

  • Si ofrecen más del 85% del avalúo: ¡Felicidades! Los acreedores (esos villanos favoritos como Pemex y Cargill) sueltan las garantías y usted se lleva una acerera con olor a nuevo (o a abandono, según se mire).
  • Si ofrecen menos: No se preocupe, no lo echamos de la tienda. Nos sentamos a platicar, a ver si con un café y buena voluntad los acreedores aceptan que su dinero se esfumó entre malas gestiones y pleitos de Palacio.

Eso sí, para que no llegue cualquier hijo de vecino a jugar a ser magnate, piden un depósito del 5%. Un filtro de “seriedad” para evitar que el proceso se llene de especuladores, como si lo que ha pasado en los últimos años no hubiera sido la especulación más salvaje de la historia de Coahuila.


Mientras tanto, en el Olimpo de las Pluris…

Pero mientras los obreros cuentan los días (y los pesos que no tienen) para ver si esos 90 días son reales o otra cifra lanzada al aire, hay otros que ya tienen el futuro asegurado sin mover un solo dedo… o al menos sin pedir un solo voto.

Hablemos de las benditas listas plurinominales del PAN. Es fascinante ver la desconexión: en la calle, el ciudadano se pregunta si habrá empleo; en el partido, personajes como Gerardo Abraham Aguado, Yolanda Acuña o Jacqueline Álvarez ya están sacando brillo al zapato para caminar por las alfombras del Congreso.

Qué envidia de vida la del “pluri”. No necesitan convencer a Doña Juanita de que les dé su voto bajo el sol de 40 grados. Les basta con convencer a la cúpula, quedar bien en la foto interna y esperar a que el partido saque el porcentaje mínimo para asegurar la beca legislativa.

Es el contraste perfecto de nuestra región:

  1. El Obrero: Esperando 90 días a ver si una jueza le devuelve la dignidad laboral.
  2. El Político: Esperando al 2026 para entrar al Congreso “por la vía de la representación”, esa zona de confort donde la meritocracia es un mito y la lealtad al grupo lo es todo.

El Martillazo que no llega

Al final del día, el “martillazo final” del síndico sigue en el aire. Dependemos de una validación jurídica que tiene la velocidad de una tortuga con reuma. Nos dicen que el plan es “ágil y realista”, pero en Monclova ya sabemos que “agilidad” en términos legales significa que para cuando se venda la empresa, quizás ya estemos exportando Marte en lugar de acero.

Bravo por el optimismo, síndico. Pero mientras el reloj de la sindicatura hace tic-tac, el reloj de la política ya tiene nombres y apellidos acomodados en una lista. Unos buscan salvar una industria; los otros, solo buscan salvarse ellos mismos. Negocios son negocios, ¿verdad?

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