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! Que bonita familia¡

¡Qué bonita es la unión familiar! De verdad, se me llenaron los ojos de lágrimas —y de un poquito de risa nerviosa— al enterarme de que la presidenta estatal del PAN, Elisa Maldonado, llegó a la última junta del partido escoltada por su señor padre y su señora madre. Solo le faltó el perro para completar el cuadro de la “Familia Feliz”. Lo malo es que, en la política, los consejos no se ganan con bendiciones parentales, y a Elisa le llovió sobre mojado.

Los panistas, que ya no aguantan más el olor a formol de su propio partido, se le fueron a la yugular. Y no es para menos. Dicen los que saben que Elisa cobra una cifra de tres dígitos —de esos que tienen muchos ceros a la derecha— no por salvar al barco, sino por hundirlo con una sonrisa. Le gritaron de todo, menos “guapa”. Algunos, con una pizca de optimismo (o de lástima), le pidieron que renuncie por dignidad. Pero claro, la dignidad no paga las cuentas, y menos cuando el cheque viene endulzado por ese “entreguismo” al PRI que ya es más evidente que las ganas de no trabajar un lunes.

Bajo la gestión de Maldonado, el PAN en Coahuila no es un partido, es un muerto político que ni con choques eléctricos revive. Tan perdidos están, que son los únicos que todavía no saben quiénes serán sus candidatos para el Congreso. ¿Será que están esperando que los papás de Elisa les den el visto bueno?


AHMSA: El arte de “jinetear” lo ajeno

Y hablando de cosas que se hunden, pasemos al cadáver de hierro: Altos Hornos de México (AHMSA). Resulta que la empresa no solo le debe la vida a medio mundo, sino que se dio el lujo de “jinetearse” las aportaciones de vivienda de los obreros. Sí, leyó usted bien. 241 millones de pesos que debían ir al Infonavit se quedaron perdidos en el Triángulo de las Bermudas de la administración acerera durante el 2025.

Mientras los trabajadores sueñan con una casa, la empresa jugaba a las escondidas con el dinero. Ahora, el síndico Víctor Manuel Aguilera anda vendiendo terrenos en la colonia Obrera Norte a la CFE para ver si saca unos pesos para pagar la cuenta. Es como vender la sala para pagar la luz: un parche en una herida de guerra.

Afirme: El invitado que no quiere que partan el pastel

Para cerrar con broche de oro este desfile de tragedias, Banca Afirme anda sacando copias de todo el expediente de quiebra. Como el invitado molesto que no deja que nadie toque el pastel hasta que le den su rebanada (la más grande, por supuesto), el banco se opuso a la subasta de febrero y ahora se prepara para la guerra legal.

Mientras la jueza Ruth Haggi Huerta declara desiertas las subastas y los abogados se llenan de papeles, Monclova sigue esperando. Entre una dirigencia panista que necesita que sus papás la cuiden y una empresa que se gastó lo que no era suyo, el panorama está más negro que el carbón que ya no llega a los hornos.

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