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RUBÍ; NUEVE AÑOS DE IMPÚNIDAD

Bienvenidos a Coahuila, ese rincón del mapa donde el tiempo no vuela, se petrifica. Si usted cree que nueve años es mucho tiempo para terminar una carrera o pagar una hipoteca, es porque no conoce el ritmo de nuestra justicia. Aquí, nueve años es apenas el “calentamiento” para que a una imputada le quiten el brazalete electrónico porque, aparentemente, ya le estorbaba para combinar con el calzado.

Hablemos de Rubí Carrizales. Dice la abogada Juanita Olalde que no es libre, que solo le quitaron el accesorio. ¡Ah, qué alivio! Ahora solo tiene que ir a firmar cada quince días, como quien va al OXXO por un café. Tras casi una década de espera, las víctimas reciben la noticia de que el riesgo de fuga es una “posibilidad fundada”. ¿En serio? ¿Con una condena de nueve años colgando y un millón de pesos por pagar, alguien pensó que se quedaría a ver el paisaje de Monclova?

Es fascinante cómo un “nuevo juez” llega con una visión tan minimalista de las medidas cautelares. En este juzgado, la justicia no es ciega, es distraída. Mientras tanto, las víctimas siguen en el mismo lugar: esperando una “resolución firme” que parece tener menos prisa que una tortuga con reumatismo.


Morir en la fila de espera

Y si de esperas eternas hablamos, pasemos a la acería. En el sindicato de Ismael Leija ya no cuentan votos, cuentan bajas. Van 60 obreros que colgaron los guantes esperando su liquidación. El último fue Víctor Vega. Cuarenta años de servicio para terminar en un acta de defunción sin ver un solo peso de lo que sudó.

Parece que el plan maestro de la quiebra y el concurso mercantil es la “extinción natural”. Si esperamos lo suficiente, ya no habrá a quién pagarle. Un aplauso para la burocracia federal, que logra lo que ni las altas temperaturas de los hornos pudieron: quebrar el espíritu del obrero hasta que el cuerpo aguanta.


Cervezas, Mochilas y Doctores (de los que no se van)

Para cerrar el cuadro de honor de nuestra surrealista semana:

  • Juventud divino tesoro: Un chamaco de 13 años en Frontera metió cheves a la secundaria porque “hacía calor”. La lógica es impecable, lástima que el reglamento escolar no sea tan refrescante. Seis meses de clases a distancia para que aprenda que el “six” se queda en el refri de su casa. Padres de familia, un ojo al gato y otro a la mochila, por favor.
  • ¿Médicos o fantasmas?: Dicen que vienen 34 especialistas para el IMSS. ¡Albricias! El problema no es que lleguen, es que se queden. Esperemos que estos sí traigan vocación y no solo el GPS configurado para el consultorio particular de la esquina. Porque ya nos conocemos el truquito: “Aquí no hay cita hasta el 2028, pero si va a mi clínica privada, lo atiendo saliendo de mi turno”.

Conclusión -En Monclova, la justicia tarda, la liquidación nunca llega, la cerveza se enfría en la mochila y los doctores… bueno, a esos habrá que prenderles una veladora para que no salgan huyendo al tercer día.

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