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Lo que entró, salió (y lo que no, se lo inventaron)

Hay que tener un cinismo de acero —o de plano ya no tener vergüenza— para presentarse tres meses tarde ante un juzgado y resumir la tragedia de Altos Hornos de México con un “lo que entró, salió”. Así, como si habláramos de la caja chica de una tiendita de la esquina y no de la agonía de la siderúrgica más importante de la región. El síndico, en su informe de noviembre-diciembre 2025 (entregado apenas ahora, porque las prisas son para los mortales), nos salió con que la única forma de ver un peso es vendiendo hasta los ceniceros.

Dice el informe que los pasivos crecen como humedad en pared vieja. El IMSS ya trae la cuenta en más de 755 millones de pesos, y mientras tanto, la “estrategia” es vender activos por 2.8 millones de dólares. Matemáticas básicas, señores: están queriendo apagar un incendio forestal con una pistola de agua. La liquidez brilla por su ausencia y lo poco que cae se va en pagar sentencias laborales de a millón de pesos o en transferencias a Minosa. Es el arte de mover el dinero de un bolsillo roto a otro que ya no tiene fondo.

Cruces, ataúdes y promesas de aire

Mientras en las oficinas los números rojos bailan, en la Puerta 3 los obreros ya no saben cómo decir que se están muriendo. Literalmente. Salieron con cruces y un ataúd porque la justicia laboral en este país parece que viaja en caracol. Tres años de “ya merito”, de creerle a líderes que solo buscan la foto y de ver cómo compañeros como Víctor “El Gato” Vega se van de este mundo con la angustia de no dejar ni para el pan.

La exigencia es clara: suelten la lana de los finiquitos y dejen de esconder documentos. Pero claro, es más fácil proteger las inversiones de Julio Villarreal que asegurar el plato de comida de 14,000 familias. Aquí el orden de los factores sí altera el producto: primero se paga la sudor y la sangre, y luego platicamos de “reactivar” la empresa. Lo demás es puro cuento chino.


¿Y los videos, Apá?

Cambiando de canal, pero no de nivel de ineptitud, tenemos a Abraham González en Servicios Educativos. Dicen las malas lenguas —y sus propios subordinados— que el señor está más ocupado oliéndole el rastro a los políticos que atendiendo las broncas escolares.

El numerito en la primaria Niños Héroes es de antología. Una madre saca a su hijo porque un chamaco de quinto (hijo de una maestra, ¡qué coincidencia!) lo buleaba. Hay cámaras, compradas con dinero de los padres, pero la directora Doraelia Hernández dice que los videos son “propiedad privada”. ¿Privada de quién? ¿Del club de fans del favoritismo? Si no hay nada que ocultar, suelten el video. Pero no, prefieren que el niño se vaya a que la maestra se incomode.

Alborotando la gallera (versión Secretaría del Trabajo)

Y para cerrar con broche de oro, aparece Nazira Zogbi prometiendo utilidades para mayo. ¡Hágame usted el favor! En una región donde las empresas están haciendo malabares para no despedir a medio mundo, sale la Secretaria del Trabajo con que habrá reparto. O vive en Narnia o de plano cree que todavía somos los inocentes de diciembre. Venir a decir eso en la Región Centro es, por decir lo menos, una falta de respeto a la inteligencia del obrero que apenas saca para la vuelta.

El garrote contra los “obligados”

Y en el Congreso del Estado, se pusieron creativos. Ahora, si eres deudor alimentario, no solo no podrás sacar licencia o pasaporte, sino que los notarios (esos santos varones que nunca han hecho una transa, ¿verdad?) te van a pedir el certificado de “bien portado” para cualquier trámite.

La intención suena noble: que los niños coman. Pero la lógica es digna de una película de Cantinflas: si no pagas, te meto al bote. Y ya encerrado, sin chamba y sin libertad, ¡seguro de ahí vas a sacar para la pensión! Genios, de verdad, unos genios de la jurisprudencia.

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