El movimiento de resistencia en Monclova asegura que el proceso se retrasa de forma premeditada y exige fechas claras para la subasta
Ervey Valenzuela, integrante del grupo de resistencia obrera de la puerta tres de Altos Hornos de México (AHMSA), manifestó su total descontento ante las recientes acciones en el proceso legal. El trabajador señaló que las exigencias de la jueza Ruth Hagi hacia el síndico sobre un listado real de los obreros demuestran el mal manejo de la situación. A su juicio, las autoridades se están dando cuenta de forma muy tardía de las irregularidades dentro de la empresa.
Para el movimiento obrero, el comportamiento del síndico no es un error inocente, sino una estrategia premeditada para ganar tiempo. Valenzuela denunció que, mientras los trabajadores acumulan tres largos años en la incertidumbre y sin ingresos, el encargado del proceso sigue cobrando puntualmente sus honorarios. Esta situación afecta directamente el bienestar de las familias locales, quienes ya no creen en simples promesas de las autoridades judiciales.
La falta de plazos concretos es el principal motivo de molestia entre los manifestantes de la región centro. El representante laboral criticó que la jueza no ha establecido fechas específicas para la subasta de los bienes de AHMSA, dejando todo el procedimiento en palabras vacías. Tampoco existen documentos firmados que den certeza legal a la base trabajadora sobre cuándo recibirán los pagos correspondientes por sus años de servicio.
La desconfianza de los trabajadores también se extiende hacia la actuación de la jueza Ruth Hagi. A pesar de que se habla públicamente de supuestas multas y advertencias contra el síndico por incumplir los protocolos, los obreros aseguran que no hay pruebas de estas sanciones. Valenzuela acusó a la funcionaria de actuar como juez y parte, al no ejercer una vigilancia real y estricta sobre el concurso mercantil.
A pesar del cansancio y de los intentos por debilitar la protesta, el grupo de resistencia en las puertas tres y cuatro mantiene los bloqueos. Valenzuela confirmó que la base obrera está más convencida que nunca de no retirarse de las instalaciones hasta ver hechos concretos. Los manifestantes advirtieron que ya no creen en la supuesta existencia de inversionistas interesados si no se fija una fecha definitiva para la subasta.










