La nube negra sobre Altos Hornos de México (AHMSA) no solo oscurece el cielo de Monclova; ya se convirtió en un ecosistema de inmundicia donde la desesperación de 14 mil familias es solo el ruido de fondo para el festín de unos cuantos. Tres años y medio de agonía, y la única constante es el cinismo.
Mientras el obrero cuenta las monedas para el pan, el síndico Víctor Manuel Aguilera —a quien la base trabajadora ya bautizó con justicia como el “Cínico”— nos regala su discurso de vitrina sobre la “venta de la masa completa”. ¡Qué conmovedor! Lástima que su agenda tenga más prioridad en dilatar que en resolver. Y ni hablar de la jueza Ruth Haggi Huerta, cuya prisa por destrabar este nudo gordiano es inexistente. Resulta que, para los señores del juzgado, el desempeño de la Selección Nacional es motivo suficiente para tomarse asuetos, total, ¿qué son unos días más de retraso cuando la vida de miles de familias ya está colapsada?
Se supone que esta semana tendríamos fecha de subasta. Llegó el viernes, el juzgado guardó un silencio sepulcral —ni un “pío”— y la esperanza se empaca y se traslada, una vez más, a la semana entrante. La receta es vieja: pretextos, mermas y un desdén absoluto por quienes siguen contando los muertos de esta espera interminable. Aquí, el que no hace, desbarata.
Lo moral, ese concepto que le quedó grande a Damaris
Hablando de desbaratar, el caso del pequeño Juanito merece una mención especial al cinismo social. Damaris N, madre del menor, se sentará mañana domingo a ver cómo su pareja, Elías N, enfrenta el banquillo por una “mega novela” de ficción barata sobre contenedores de basura.
El delegado Everardo Lazo Chapa es muy técnico: “legalmente no hay elementos”. Qué tranquilidad debe sentir la ley al saberse tan clara. Moralmente, sin embargo, el retrato es dantesco. Damaris, quien dio a luz a la criatura, prefirió el guion de su pareja al instinto más básico de protección. Ella no rescató, no arropó, no amó; ella fue cómplice por omisión de un “infanticidio” disfrazado de cuento de hadas. Mañana veremos si el sistema judicial tiene el valor de aplicar un castigo real y no solo una multa y “tan, tan” o si, una vez más, la justicia será solo un trámite burocrático que nos deja con un amargo sabor a impunidad.
El “Tontolini” y el tango que nadie esperaba
En el terreno político, la soledad de Ricardo Mejía y su inseparable Tony Flores empieza a parecerse a una tragedia griega de bajo presupuesto. La reciente escena del diputado Antonio Atollini —sí, el mismo que antes veía la seguridad del estado como el infierno mismo— deshaciéndose en halagos hacia el modelo de seguridad y el fiscal Federico Fernández, ha dejado a más de uno con el ojo cuadrado.
¿Fue una epifanía? ¿O será que la “alianza” que nos vendieron entre MORENA y PT ha mutado en un híbrido donde el “Tontolini” prefiere el abrazo priista al estorbo de sus aliados? Si el autoproclamado “tigre” pensaba que su capital político seguía rugiendo, la realidad del Congreso le está enviando un mensaje claro: en este juego de tronos local, la coherencia es lo primero que se deja en la puerta. Entre el cinismo de las autoridades federales, la desolación de los obreros y el baile de máscaras en la legislatura, Coahuila no necesita circo; el que tenemos montado es suficiente.







