Ervey Valenzuela sostiene que la fábrica puede reiniciar operaciones mediante el horno eléctrico
El grupo de obreros que permanece en pie de lucha dentro de Altos Hornos de México acordó otorgar un margen de confianza a las promesas del empresario Arturo Domínguez. La plantilla laboral de Monclova considera que esperar el plazo fijado de diez días no significa nada en comparación con los cuatro años que llevan padeciendo la falta de sueldos y la separación de sus familias.
Ervey Valenzuela, vocero de la resistencia trabajadora, explicó que la economía local requiere con urgencia el regreso de los recursos financieros que dejaron de correr en los comercios locales. El representante sindical dejó en claro que la gente no piensa que el inversionista busque quemarse públicamente en medios internacionales con compromisos falsos, por lo que aguardan el pago de los cincuenta y seis millones de dólares.
Al referirse a las posturas del síndico de la quiebra, Valenzuela recriminó su actitud y afirmó que sus frases buscan poner obstáculos a la negociación para no perder el control. Los obreros pidieron formalmente que se deje de bloquear la llegada del capital privado, pues la entrada del nuevo propietario detendría de inmediato el desmantelamiento desmedido que ha sufrido la siderúrgica en los últimos meses.
Sobre las condiciones reales del complejo industrial, los exempleados admitieron que varios departamentos se encuentran destrozados y fuera de servicio, como ocurre con las antiguas coquizadoras. Sin embargo, aclararon que la planta tiene la capacidad técnica de arrancar de forma inmediata encendiendo el horno eléctrico o procesando materia prima importada de otros países, métodos con los cuales ya se trabajaba anteriormente.
Para concluir, el vocero recalcó que áreas modernas como el molino Steckel y la laminadora en caliente conservan equipo suficiente para superar las cifras históricas de fabricación. La base trabajadora confirmó que seguirá haciendo guardia en las portadas del complejo hasta que venza el periodo acordado, con la esperanza de recuperar el sustento de miles de familias en la Región Centro.









