Autoridades de Estados Unidos anticipan nuevas acciones legales contra políticos mexicanos vinculados al narcotráfico
Durante una comparecencia ante el Senado de Estados Unidos este 12 de mayo, el encargado de la Agencia para el Control de Drogas (DEA), Terrance Cole, afirmó que las acusaciones contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, representan el inicio de una serie de operaciones más amplias en territorio mexicano.
Ante los cuestionamientos del senador republicano John Kennedy sobre los presuntos nexos del mandatario con grupos criminales, Cole fue directo al señalar que la agencia está intensificando su vigilancia. El funcionario aseguró que lo ocurrido recientemente es solo el principio de lo que está por venir en materia de justicia penal.
El senador Kennedy cuestionó la facilidad con la que líderes políticos establecen vínculos con cárteles para traficar sustancias ilícitas. En la misma sesión, el director del FBI, Kash Patel, intervino para explicar que esta relación se debe principalmente a una mezcla de corrupción institucional y el miedo que imponen las organizaciones delictivas.
Por su parte, Cole reconoció que la complicidad entre funcionarios de alto nivel y narcotraficantes no es un fenómeno nuevo en México, pues ha existido durante años. Sin embargo, subrayó que la diferencia actual radica en que las autoridades estadounidenses finalmente están prestando atención y tomando medidas concretas para sancionar estos delitos.
Finalmente, el titular de la DEA detalló que la estrategia de su país se centrará en desarticular las cadenas de mando y suministro de los grupos criminales. El objetivo principal es responsabilizar legalmente a quienes obtienen beneficios económicos de la adicción, atacando directamente las estructuras de control que permiten el tráfico de drogas.









