Empresarios advierten que el incremento del 8% en el diésel impacta directamente en los productos básicos
El incremento en el costo de los hidrocarburos está afectando seriamente diversos sectores productivos, ya que los gastos de operación se han elevado de forma considerable. En el caso del transporte y la construcción, se estima que el aumento en el precio del diésel para las unidades ya alcanza un 8%. Aunque estos costos suelen trasladarse al precio final de las obras, la mayor preocupación es el impacto que esto genera en la economía de las familias.
La tortilla es uno de los productos más afectados, pues recientemente registró un incremento de dos pesos en su precio de venta. Al ser un alimento primordial, cualquier variación en su costo perjudica directamente a la población más necesitada. La producción de este insumo depende de factores que han subido de precio, como el maíz, la energía eléctrica y la gasolina utilizada en su distribución.


Para frenar esta situación, se propone que el gobierno intervenga mediante la aplicación de subsidios directos a los productores de la canasta básica. El objetivo es brindar un respaldo, ya sea económico o fiscal, que permita mantener los precios estables y proteger el bolsillo del consumidor final. Mientras que otros productos pueden ajustar sus costos, se considera urgente blindar los alimentos esenciales para evitar una crisis alimentaria.
Asimismo, se señaló que es indispensable contar con una vigilancia estrecha por parte de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco). Actualmente, la falta de una oficina reguladora en la región permite que algunos comerciantes aprovechen la situación para subir los precios de manera arbitraria. Sin una autoridad que supervise y sancione estos abusos, los proveedores actúan sin control, afectando la estabilidad financiera de los hogares.
Finalmente, se enfatizó que el apoyo debe ser integral para que los tortilleros puedan costear sus insumos sin sacrificar su utilidad ni afectar al público. Es necesario que el gobierno implemente mecanismos de contención que den seguridad tanto a quienes producen como a quienes consumen. Proteger la canasta básica no es solo una cuestión económica, sino una medida de apoyo social indispensable ante el panorama inflacionario actual.










