Hoy no es cualquier día. Hoy es de esos días donde se decide todo en la ya larga novela de la quiebra de Altos Hornos de México. Las cosas para llegar a la famosa subasta del próximo 25 de septiembre parecían ir bien, pero como suele pasar por acá, siempre sale un detalle que nos frena el vuelo.
Por un lado, al síndico Víctor Manuel Aguilera le ha ido bien. Para que la subasta camine se ocupaba que los acreedores principales le dieran el visto bueno, la firma o el “palomazo”, como le quieran decir. AFIRME ya entregó su carta diciendo que sí le entra, y se esperaba que Cargill hiciera lo mismo anoche, con los demás siguiendo el mismo camino. Hasta ahí todo va tranquilo, peroooooo… siempre hay un pero.
Hoy se termina el plazo para que los compradores de verdad demuestren que van en serio y le metan lana de verdad. Tienen que dejar un depósito de garantía que está de pensarse: algunos dicen que son 56 millones de dólares y otros que hasta 110 millones. La verdad es que casi nadie cree que alguien vaya a soltar ese dinero hoy. Claro que acá en la región la gente ya puso a todos los santos de cabeza y prendió cuanta veladora encontró para que sí aparezca alguien con la lana. Hoy el síndico le tiene que avisar a la jueza si hubo o no interesados con el depósito listo. Si no hay nadie, tristemente la subasta se declara desierta desde ya. Solo queda tener fe en que salga un comprador real y se mantenga la esperanza para el 25 de septiembre.
En el poder judicial no están para chistes
Donde de plano ya se les acabó la paciencia es a los abogados de la región. Los litigantes le cayeron otra vez a la oficina de Ricardo López Campos para exigir cambios urgentes de jueces y magistrados que no más están de adorno y no por saber de leyes. Acusan que llegaron ahí por puro dedazo y con el visto bueno de Miguel Felipe Mery Ayup, quien ya tiene broncas y gente enojada en Monclova, Saltillo, Torreón y Piedras Negras por tanto desastre en los juzgados civiles, penales y familiares.
La semana pasada que fueron a buscarlo, sintieron que López Campos agarró el reclamo como si fuera un chiste o una broma. Por eso, los voceros Adalberto Varela y Napoleón Álvarez dejaron las cosas claras: si en una semana no hay respuesta ni cambios de verdad, se van a ir a plantar con todo y protesta a la oficina de Mery Ayup allá en Saltillo.
Del PAN a la perrera
Y para rematar, el que salió como niño chiflado fue Theo Kalionchiz. Después de salir del clóset para decir que ahora es del PRI, se llevó hasta la camioneta o el carrito “perrero” con el que andaban atendiendo perros y gatos.
Como ya no está el mueble, ahora lo poco que queda del PAN se volvió literalmente una perrera, porque metieron el servicio a las oficinas del partido. Ahí es donde ahora atienden a la gente que lleva a sus mascotas a consulta. Así las cosas en el PAN: entre los que ya se fueron al PRI y el ladderío en el comité, ya no se sabe qué está pasando.








