Ah, Altos Hornos de México… esa telenovela de la vida real que nos mantiene al borde del asiento. Ahora resulta que todo marcha viento en popa hacia la mentada subasta del 25 de septiembre. Claro, falta ver si de verdad se vende o si nos vuelven a recetar el ya clásico libreto de: “fíjense que siempre no se vendió, bla, bla, bla”. Pero mientras afuera la incertidumbre es el pan de cada día, adentro los amantes de lo ajeno no pierden el tiempo y ya metieron el acelerador a fondo.
Y es que da gusto ver la “eficiencia” del equipo de vigilancia. Con todo y guardias de seguridad desplegados por el perímetro, todo indica que están ahí puramente de adorno y cobrando muy a gusto de oquis. Resulta que, de la manera más mágica y misteriosa, “desaparecieron” 9 breakers con un humilde valor de entre 85 mil y 100 mil pesitos cada uno. Un desfalco chiquito, pues.
Dicen los que sí saben de esto que cuando le fueron con la novedad a Paco Correa, flamante jefe de Seguridad, el hombre se despeinó poco o nada: muy quitado de la pena dijo que eso “ha de haber sido hace mucho”. Lástima que el equipo estaba recién inventariado y la coartada se le cayó sólita. Pero no se preocupen, porque el jefe Correa aplicó una genialidad digna de Premio Nobel, una solución verdaderamente “salomónica”: mandó a los guardias de la Planta 1 a la Planta 2, y a los de la 2 a la 1. ¡Asunto arreglado! Con semejante estrategia de contrainteligencia, no nos quepa duda de que muy pronto de la gran acerera solo va a quedar un muy bonito recuerdo… y las bardas.
Y LAS ESCUELAS… ¡QUÉ NIVEL DE GESTIÓN! Apenas vamos en la primera semana del ciclo escolar y al buen Abraham Segundo González ya se le hizo bolas el engrudo. ¡Rrecord histórico! Ahora la que amenaza con amanece con candados es la primaria Leona Vicario, en la colonia José de las Fuentes. Las madres de familia, que para nada se andan con sutilezas, ya le pusieron un rosario de adjetivos al director Roberto Peña —de “cínico” y “ventajoso” no lo bajaron— debido a una lista interminable de anomalías. Vaya, que no lo quieren ver ni en pintura, y no hablamos de dos o tres mamás enojadas: es la abrumadora mayoría del plantel.
Buscando una solución civilizada, las madres fueron a buscar a Abraham Segundo para pedirle audiencia. ¿Y qué cree? Que no estuvo. ¡Vaya sorpresa! Las atendió otra maestra cuya respuesta fue un derroche de diplomacia y empatía burocrática: “al director no lo van a cambiar y hágale como quieran”. Ante semejante apertura al diálogo, las mamás ya citaron a junta este jueves para afinar detalles. Todo indica que el viernes la escuela amanecerá con cadenas, candados y guardias permanentes. A ver si así, con las puertas cerradas, le dan ganas a la autoridad de ir a darse una vuelta.
TRANSPORTE ESTATAL: NI SUS LUCES (COMO DE COSTUMBRE) Y para cerrar con broche de oro este monumento a la ineficiencia, hablemos del trágico accidente donde desafortunadamente perdieron la vida tres jóvenes mujeres. Si algo nos dejó claro este lamentable suceso, es que a la Dirección de Transporte del Estado, comandada por Fernando Simón Gutiérrez —el famosísimo “Guti”—, le importa un comino lo que pase en las carreteras y calles de la región.
Pero si el jefe estatal vive en las nubes, el de aquí de Monclova, Mario Garza, vive en el plano astral. Al señor no se le ve por ningún lado; es más fácil avistar a Pie Grande que a este funcionario. Y cuando por pura obra del azar algún reportero se lo topa de frente, su brillante e ilustrada declaración es un profundo: “no puedo hablar”. ¡Poético!
Queda más que evidente que la famosa revisión físico-mecánica a las unidades que prestan el servicio de “raid” es un mito urbano. Seguramente no tienen ni la menor idea de cuántas camionetas andan rodando, ni quiénes son los choferes, ni mucho menos si traen frenos. Eso sí, parahacerse de la vista gorda, ahí sí son expertos de tiempo completo.







