Ay, Coahuila, tierra bendita donde las ocurrencias de nuestros “servidores públicos” superan cualquier guion de comedia negra.
Por un lado, tuvimos la visita de Emmanuel Garza, ese distinguido funcionario que cobra con singular alegría como secretario de educación, pero que al parecer sufre de una alergia galopante ante la menor provocación periodística. Claro, con esa piel tan delicada que se maneja, ¿cómo se va a arriesgar a que un reportero malintencionado le haga una pregunta incómoda? Es mucho más seguro refugiarse en eventos selectos, esos donde los aplausos de los asistentes hacen eco y le recuerdan lo maravilloso que es el mundo… al menos el mundo imaginario donde las escuelas nunca se inundan y los padres de familia jamás se atreven a manifestarse por la falta de soluciones. ¡Ahí sí brilla por su ausencia!
Pero bueno, a lo que te truje, chencha: vino a repartir los sagrados “nombranientos políticos” (perdón, nombramientos institucionales). Nombró a Mario Martínez como rector de la UPMF y a Armando Castro Murguía en la UTRCC, en un enroque magistral donde a este último simplemente lo movieron de una silla a otra. La gran incógnita del millón, el misterio que quita el sueño a propios y extraños es: ¿dónde quedará Alfredo Oyervides? La vox populi —esa que nunca se equivoca, aunque uno no deba creerle del todo— murmura que podría aterrizar como sustituto de Roberto Ramírez “La Tuca” en el Centro de Conciliación Laboral. Y es que, con la manifestación que le armaron a “La Tuca” apenas el lunes pasado, queda claro que el engrudo ya se le hizo bolas y los problemas le crecen más rápido que la hierba en tiempo de lluvias. En fin, puros “enjuagues” políticos de cara a los tiempos que se avecinan, porque la política local no es más que una partida eterna de sillas musicales.
¡HAY TERESOOO!
Pero si pensábamos que ya lo habíamos visto todo, hablemos de Tereso Medina, el superlíder nacional de la CTM, quien decidió que la decencia y la empatía son lujos innecesarios. ¡Neta que ni la burla perdona!
Resulta que se dejó ver en Saltillo en un evento de esos de pipa y guante, flanqueado por la fiel grey de aduladores y por la secretaria del trabajo, Nazira Zogbi. El pretexto perfecto fue el flamante y rimbombante “nuevo diplomado en Gestión Estratégica de Relaciones Laborales de la Universidad de la CTM”. Y fue ahí, entre aplausos fingidos y aire acondicionado, donde a Tereso se le ocurrió la brillante epifanía de mandarle un recadito a los obreros de AHMSA: se ofreció, nada más y nada menos, que a convertirse en el “paladín de la justicia” y hacer las gestiones necesarias para arreglar el problemita. ¡Hasta le tiró la invitación a Ismael Leija para que el sindicato se acerque a pedir su valioso respaldo!
Uno no sabe si reír, llorar, patalear o aventarse por la ventana. ¡Apenas cuatro años después se viene a enterar de que el colapso de AHMSA es un problemita que aqueja fuertemente a Monclova! Pues claro, ¿cómo iba a saberlo si lleva siglos viviendo plácidamente de las cuotas de los trabajadores sin sufrir ni tantito la desesperación que arrastran las familias de la región? Pero, ¡oh, milagro!, ahora resulta que le importa Monclova. ¡Por piedad, Tereso, guárdate la caridad de ocasión!








