¡Prepárense, señoras y señores! Agárrense fuerte, porque la semana que hoy arranca no es cualquier semanita de rutina. No, señor. Esta semana promete ser tan «crucial» que bien podría cambiarle la vida no solo a Monclova, sino a la Región Centro, a la Carbonífera, al Norte y hasta al bendito desierto de Hércules. ¿El motivo de semejante terremoto histórico? Agárrense: este viernes, por fin (léase con tono de profunda y ciega fe), se supone que se define la venta de AHMSA. Sí, esa misma telenovela que lleva más capítulos que una serie turca y que nadie sabe cuándo va a terminar.
Dentro de este circo de tres pistas, valdría la pena desmenuzar dos joyitas de gran relevancia. La primera: entre hoy y mañana —a tan solo tres días de la mentada subasta— por fin nos enteraremos si los famosos «depósitos de garantía de seriedad» de los seis preclasificados fueron una realidad o simple utilería de teatro. Hay que recordar, con lagrimita en el ojo, que la finísima empresa Trust Empresarial Mexicano pidió una prórroga de tres días para aflojar el billete, y miren qué coincidencia, hoy lunes se le acaba el teatrito. ¿Y de los otros cinco postores? Silencio sepulcral. Nadie sabe, nadie supo si ya soltaron un solo centavo o si siguen buscando la cartera.
Uno, en su infinita ingenuidad, quisiera pecar de benévolo y asumir que ya todos pagaron con una sonrisa. Pero claro, después de presenciar la impresionante colección de maromas y argucias legales con las que nos deleita a diario el síndico Víctor Manuel Aguilera, a estas alturas ya nada nos sorprendería. Tampoco nos acusen de aves de mal agüero; simplemente hay que ser realistas y estar preparados para la próxima jalada de pelos que se inventen.
El segundo punto «vital» de esta comedia es que los acreedores garantizados —esos humildes necesitados como Argentem, AFIRME o PEMEX— tienen el grandioso privilegio de entrar a la subasta sin despeinarse ni poner un solo dólar de garantía. ¿Que por qué tanta belleza? La respuesta es tan obvia que da risa: porque las «garantías» que les dan luz verde son los mismos departamentos que AHMSA ya les entregó en bandeja de plata para pagar sus astronómicas deudas.
Así que acomódense en sus asientos, porque los escenarios son una maravilla:
- Escenario A: Se lleva a cabo la subasta con los valientes precalificados que aflojen, sin pestañear, los 56 millones de dólares de garantía. La gente que le entiende a esto asegura que nadie en su sano juicio soltaría semejante fortuna en semejante atolladero. Pero ah, la eterna esperanza de los obreros dice lo contrario… Lástima que en un juzgado las corazonadas y los buenos deseos sirven exactamente para lo mismo que nada.
- Escenario B: Solamente le entran al juego los acreedores garantizados. Si a alguno le da la gana, pone como pago inicial las propiedades que ya tiene secuestradas y solo completa lo que falte para llegar a los nada modestos 1,127 millones de dólares del precio de salida. ¿El pequeño detalle? Esto sería una verdadera catástrofe para los trabajadores, porque reduciría la tajada a repartir a una miseria tan insignificante que daría vergüenza ajena.
¡FUEGO EN LAS AULAS! (Literalmente)
Y si por el lado de la acera empresarial las cosas están hirviendo, en la Secretaría de Educación el panorama está que arde… literalmente. Apenitas el viernes pasado se achicharró el sistema eléctrico en la Secundaria 4 “Justo Sierra Méndez”. Por supuesto, fue el pretexto perfecto para suspender clases. Y con la velocidad supersónica y el entusiasmo legendario que caracteriza a nuestras autoridades educativas, estoy segurísimo de que el fin de semana trabajaron horas extra para solucionarlo… (por favor, noten la ironía).
A este nuevo espectáculo pirotécnico hay que agregarle las broncas que ya venían arrastrando como cruz de madera en la Primaria Ford 48 de la colonia Roma y la Margarita Maza de Juárez en la colonia Borja de Frontera, que llevan días a oscuras. Pero no hay que perder la calma, señores; hay que tomarse las cosas con la serenidad filosófica con la que se las toma Abraham Segundo, el flamante director de Servicios Educativos. Dice el funcionario que «ya están trabajando en el caso», pero —¡oh, sorpresa!— el dinero no cae del cielo y los presupuestos son muy difíciles de conseguir. Qué novedad.
Es tan triste como patético ver cómo la Secretaría de Educación siempre tiene un catálogo interminable de excusas baratas a la mano para lavarse las manos. Mientras tanto, la solución estrella es mandar a los niños a «clases a distancia» —que no es más que atiborrarles el WhatsApp de los papás con tareas atascadas—, fingiendo demencia y pretendiendo que mandar tres mensajes de texto equivale a recibir la educación digna que por derecho les corresponde.






