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TRONÓ LA SEGURIDAD DE AHMSA

Al interior de AHMSA más de tres deben andar bastante inquietos. Y no es para menos. Cuando dentro de una empresa en quiebra desaparecen breakers cuyo valor en el mercado ronda casi el millón de pesos, la cosa deja de ser un simple “se nos perdió”. Ahora resulta que el asunto ya está bajo investigación y, por lo visto, alguien tendrá que explicar qué ocurrió.

Hace aproximadamente diez días les comentábamos sobre la desaparición de estos equipos. Pues bien, el asunto subió de nivel. Ayer, cuatro elementos de la Agencia de Investigación Criminal ingresaron por Puerta Cuatro de AHMSA, acompañados por un representante de Banca Afirme. La presencia de la institución financiera no es un detalle menor, pues apunta a que el material estaría relacionado con bienes considerados dentro de las garantías de la institución.

Y mientras los agentes hacían su trabajo, los movimientos en el área de Seguridad también comenzaron a llamar la atención. Francisco “Paco” Correa, quien hasta principios de esta semana aparecía como responsable de Seguridad de Altos Hornos, habría sido removido del cargo en medio de las investigaciones relacionadas con la desaparición de los breakers. Coincidencia, dicen algunos. Pero vaya coincidencia.

La sacudida no habría terminado ahí. También quedó fuera quien estaba encargado del monitoreo de las cámaras de vigilancia, precisamente uno de los puntos que deberían ayudar a determinar quién entró, quién salió y qué ocurrió con esos equipos. A eso se suma la salida de Sergio Guedea, identificado como segundo de abordo de Correa. Demasiados movimientos juntos como para pensar que simplemente llegó la temporada de cambios administrativos.

Ahora habrá que esperar qué encuentran los investigadores y, sobre todo, si las cámaras cuentan una historia distinta a la que alguien pudiera querer contar. Porque en una empresa donde cada fierro, cada equipo y cada activo tiene un peso específico dentro del proceso concursal, desaparecer material por casi un millón de pesos no es precisamente un asunto para archivarse debajo de la alfombra.

Pero mientras unos explican breakers, otros siguen tratando de desenredar la madeja de la subasta. Y aquí también hay preguntas que siguen en el aire. Hasta este momento, el síndico Víctor Manuel Aguilera Gómez no ha informado oficialmente cuál de los seis supuestos postores precalificados ya cumplió con el depósito de la garantía de seriedad de aproximadamente 56 millones de dólares, equivalente al 5 por ciento del monto de salida contemplado para la puja.

La cifra no es menor. Estamos hablando de una garantía que debe demostrar que quienes pretenden entrarle a la compra tienen algo más que buenas intenciones y una presentación bonita. Sin embargo, mientras no se conozca oficialmente quién puso el dinero sobre la mesa, el misterio continúa. Y en AHMSA ya tenemos suficientes misterios como para agregarle otro.

Lo único que trascendió es que Trust Empresarial Mexicano solicitó una prórroga de tres días hábiles para realizar el depósito. El argumento: los recursos se encuentran en un banco de Nueva York y necesitan completar los trámites correspondientes para trasladarlos a México. Legalmente habrá que esperar la resolución y verificar el cumplimiento de las condiciones establecidas. Pero, políticamente hablando —y aquí cada quien saque sus conclusiones—, el reloj sigue corriendo.

Y mientras tanto, la jueza Ruth Haggi Huerta puso otro freno. Las objeciones planteadas por acreedores garantizados respecto de los montos determinados por el síndico en materia de cuota concursal quedaron en pausa. La razón resulta bastante lógica: primero habrá que saber si AHMSA efectivamente se vende el próximo 25 de septiembre y, en caso de concretarse la operación, por cuánto dinero.

Dicho en lenguaje de cantina: todavía no compran la vaca y algunos ya están discutiendo cuánto les tocará de la leche. Porque calcular repartos, cuotas y montos sobre una venta que todavía está en veremos sería como repartir el pastel antes de saber siquiera si alguien llevó harina.

Así transcurre otro episodio de la interminable historia de AHMSA: investigación por casi un millón de pesos en equipo desaparecido, movimientos en Seguridad, seis posibles postores, millones de dólares pendientes de acreditar y acreedores haciendo cuentas sobre una venta que todavía necesita pasar por varias puertas.

Y mientras unos buscan breakers, otros buscan compradores y los acreedores buscan certezas, la pregunta sigue siendo la misma: ¿quién pondrá finalmente orden en este enorme enredo llamado AHMSA? Porque lo que queda cada vez más claro es que aquí no solamente están desapareciendo equipos; también se está esfumando la paciencia de quienes llevan años esperando una solución.

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