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LA TRISTE REALIDAD

Huele a desesperación, a café recalentado y a esa eterna costumbre local de esperar el milagro mientras la nave se sigue hundiendo. La realidad por acá no avanza; se arrastra entre pleitos sindicales y la cruda verdad de que, cuando las cosas se ponen feas, los únicos que pagan los platos rotos son los de siempre: la raza obrera.

El “Montacargas de la Discordia”: Crónica de un Desalojo Cantado

La banda que anda haciendo guardia en las puertas de la otrora acerera ya se dio cuenta de que los de Bravo Montacargas andan rondando los accesos como buitres. Es más que obvio que lo hacen para tantear el terreno, porque saben bien que con la orden que salió la semana pasada, es un hecho que se van a llevar el dichoso aparato.

Y claro, al saber que es un mandato federal, los muchachos saben que llevan las de perder. Por eso, mantener el letrero de “aquí no sale nada” depende enteramente de cuánta gente se junte para hacer bolita y defender la entrada. Porque si nomás van a ir los “cuatro” de siempre, lo mejor va a ser hacerse a un lado y pintar su raya; aquí nadie quiere mártires ni héroes de mentiritas. En teoría, hoy mismo debería haber noticias de este asunto.

La Subasta del 25 de Septiembre: ¿Realidad o Pura Ilusión?

Pero esa es apenas una de tantas broncas. El verdadero dolor de cabeza, el gacho, es que no hay ninguna garantía real de que la famosa subasta se arme el próximo 25 de septiembre.

¿El problema? Falta que el síndico, Víctor Manuel Aguilera, logre convencer a los acreedores pesados de que den luz verde. Por lo pronto, ya les contestó las quejas que metieron la semana pasada en el juzgado y les explicó con peras y manzanas cómo les van a repartir las sobras… digo, las garantías, eso sí, siempre y cuando sobre algo después de pagarle a los trabajadores. Así que no se hagan ilusiones, porque todavía no hay nada seguro.

La Maquila Coreana de Dual: Mucha Exigencia y Cero Paciencia

Por otro lado, los de la empresa Dual siguen sufriendo porque no pueden completar su gente. Mucha raza se pregunta cómo le hacen para estar contratando a cada rato, y la respuesta está bien clara: su forma de trabajar está tan pesada que nadie les aguanta el paso.

Para empezar, se ponen moños diciendo que solo quieren gente con experiencia. El detalle es que buena parte de la banda desempleada en su vida ha pisado una maquila y no sabe coser asientos para carros. Ante esto, la CTM les propuso armar una escuelita para enseñarles el oficio a los chavos, pero los coreanos dijeron tajantes que nanai, que puro experto. Por si fuera poco, las jornadas están bien pesadas y los traen con la soga al cuello a puro grito y sombrerazo, sin dejar ni respirar a gusto a la gente.

El próximo martes van a estar contratando en las oficinas del Servicio Estatal del Empleo. Así que ya se la sabe: si usted le sabe a la costura de asientos, pues váyase a probar suerte; si no, mejor búsquese otra cosa.

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