Sin tanto aspaviento, sin reflectores ni mucho menos, la empresa AZ Industries se ha fortalecido y ha comenzado a tomar un rumbo muy positivo en el ámbito laboral local. En los últimos dos años pasaron de ser una marca totalmente desconocida y poco confiable para algunos, a dar una clara señal de solidez con un crecimiento del 300% en su producción destinada al sector energético de Estados Unidos. Esto ha permitido incrementar poco a poco una plantilla que hoy sostiene a 350 obreros, con planes claros de seguir expandiéndose porque la carga de trabajo así lo exige. Bien por esa empresa; ojalá muchas aprendieran que no se necesitan reflectores ni enredarse en temas políticos para salir adelante.
En esa misma línea de oxígeno para la región, hay buenas noticias para los 1,700 obreros de Greenbrier-GIMSA. Arón Morales, director de la planta, confirmó que no hay planes de despidos; al contrario, han mantenido el ritmo con producción ferroviaria de exportación, ignorando por completo la nube negra de incertidumbre que algunos quisieran colgarle al tema del T-MEC. Cuando hay chamba y seriedad, los discursos alarmistas se quedan cortos.
La burla de la Defensoría y el eterno misterio de AHMSA
Pero pasando a otros terrenos, la realidad nos vuelve a dar un buen revés de incompetencia burocrática. El Instituto Federal de la Defensoría Pública lanzó un comunicado muy ufano anunciando que ya hizo públicas las listas finales de acreedores laborales en la quiebra de AHMSA. La neta, es como si no hubieran hecho nada. Resulta que las pusieron “a la vista de todos” en sus oficinas regadas por la República, siendo la más cercana para los obreros afectados… ¡la de Torreón! ¿A poco creen que los extrabajadores se van a gastar lo que no tienen en ir hasta Torreón nomás para asomarse a una hoja de papel? Ni siquiera se dignaron a subirlas a internet para consulta digital. Definitivamente, viven en otra galaxia.
Y hablando del gigante de acero, el silencio sepulcral que impera sobre el proceso de quiebra mantiene a todos con los nervios de punta. Claro, el misterio tiene una explicación muy sencilla: el juzgado está de vacaciones y hay que esperarse a que regresen de descanso para ver si se dignan a mover un dedo. Seremos optimistas y confiaremos en que, al volver a la chamba, la gente que encabeza la jueza Ruth Haggi Huerta traiga noticias verdaderamente positivas para la raza.
¿El regreso del fracking o puro cuento de escritorio?
Para rematar, nos ecualizan el disco rayado con el tema del fracking, un asunto tan trillado que ya lo escuchábamos desde el sexenio de Peña Nieto, cuando nos juraban que sería la panacea laboral del país (spoiler: no pasó nada). Ayer la presidenta Sheinbaum volvió a tocar el punto —a pesar de que en campaña juraba y perjuraba estar en contra—.
Entre las precisiones de la mañanera, destacaron que, de aprobarse, se utilizaría exclusivamente agua salada profunda. Aquí la pregunta obligada para nuestros flamantes estrategas: ¿habrá en Coahuila mantos de agua salada profunda o será nomás otro proyecto de escritorio? Un discurso bien adornado para bajar la presión política ante la falta de empleos reales, mientras los ciudadanos seguimos esperando soluciones que no sepan a puro atole con el dedo.








